![]() |
|||||||||||||||||||
Tres historiasTengo quince años y odio mi vida. Tengo treinta y tres años y odio mi vida. Tengo sesenta y tres años y odio mi vida. Odio tener la cara llena de granos. Odio tener las tetas caídas. Odio esta mierda de dentadura postiza. Odio que mis amigas no paren de hablar de los tíos a los que se tiran y yo no pueda ni de darle un beso al pringado de la clase. Odio no trabajar sábados y domingos porque no me aguanta el cuerpo. Odio el puticlub de la esquina. Odio ser una lerda y una empollona a la vez. Odio que todos mis amigos se hayan casado. Odio ver en los calzoncillos de mi marido manchas de carmín cuando los meto en la lavadora. Odio a Britney Spears. Odio a Kylie Minogue. Odio a Ana Rosa Quintana. Odio pensar que el resto de mi vida será igual. Odio pensar que todo es igual. Odio pensar que todo ha sido igual.Me gusta el calimocho. Me gusta el whisky a palo seco. Me gusta el anís. Si me tomo un mini, dejo que todos me soben y así mis amigas piensan que soy como ellas. Después de la quinta copa me ligo al veinteañero de la barra. Al tercer anís me río de que Ana Rosa Quintana pretenda peinarse como una adolescente. Al segundo mini, no paro de reírme y me olvido de pensar; parece que le caigo bien a la gente. Como voy tan borracha, el niñato conducirá el SLK: así, fijo que consigo que se venga conmigo a casa. Al quinto anís hago como que no oigo a Manolo intentar irse sin hacer ruido. Al tercer mini me olvido de los granos, mis brackets, y mis gafas. Le digo lo del coche: no falla, me invita a la última y nos vamos. Son las doce de la noche y no ha vuelto, pero con otro anís más, me dará igual. Bailo al ritmo de las sirenas que se escuchan desde lejos, y todos cantan. Llego a la puerta de mi casa con mi chulazo; no me acuerdo de cómo se llama así que decido bajar yo a abrir la puerta del garaje. Llega a las dos y casi más borracho que yo, ve que me he bebido más de media botella, y se enfada.
Llega la policía al parque, y todos salen corriendo. Yo que ya me había bebido el sexto, no siento la piel. Me he hecho pis encima. Veo como los cristales de las botellas se me clavan por el cuerpo mientras doy vueltas rodando por el césped, pero no tengo que aparentar nada. El policía me pregunta el nombre, pero no puedo hablar. Buscan mi bolso, pero se lo llevó alguno. El policía me da un par de tortas para que no pierda el conocimiento, pero es inútil, y poco a poco voy cerrando los ojos. Es mejor así. Justo cuando meto la llave en la cerradura del garaje, oigo el motor del coche. Por un momento pienso que tanta droga ha hecho que se le cruce un cable y que me va a atropellar. Sin embargo, es mucho peor: el niñato se está fugando con mi coche. Menos mal que llevaba el bolso colgado. Mañana les contaré a todas que a pesar de que me robaron el coche, me llevó a la comisaría a denunciarlo, y después a echar un polvo. Qué coño, puestos a mentir, fueron cuatro. Y que hemos vuelto a quedar. Me he equivocado: está mucho más borracho que yo. Y tiene ganas de juerga. Se quita el cinturón. La madre que lo parió, es de los de hebilla gorda, tendré que ir a comprar maquillaje con el pañuelo al cuello con el calor que hace: voy a parecer tan mamarracha como Ana Rosa Quintana. Grito un poco para que se crea que me hace más daño y para antes. Aun así, casi me quedo inconsciente, y apenas me puedo mover. Eso le gusta y decide hacérmelo. Ya pensaba que a mi edad yo nunca más lo iba a hacer. Palabras para el blogcionario: odio, calzoncillos, coche, poco, daño. Referencias (TrackBacks)URL de trackback de esta historia http://insectopia.blogalia.com//trackbacks/51027
Comentarios
|
|
||||||||||||||||||