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Para seguir viviendoAl dejar atrás la verja del psiquiátrico por primera vez legalmente, Ricky siente una satisfacción y unas ganas de vivir tremendas. Lo que no sabe es que no va a tardar mucho tiempo en encadenarse a un implacable dueño que se va a encargar de dejarle la cuerda mucho más corta que como la tenía en el psiquiátrico.Creo que fue Hobbes quien afirmó que quien realmente tiene el control en una relación dominador-dominado es el dominado, que es quien marca hasta dónde se puede llegar. Lo primero que hace Ricky al ser libre es tratar inconscientemente de buscar un nuevo amo al que someterse. Conoció a Marina hace un año, tuvieron un encuentro fugaz en un bar, y desde entonces, no ha sido capaz de pensar en nada más. No obstante, las cosas no van tan bien como Ricky desea. Intenta hablar con Marina, pero ésta no le presta atención, intenta hasta sorprenderla haciendo el pino para que la actriz se detenga un segundo con él, pero no hay manera. Así que, ni corto ni perezoso, Ricky la secuestra para poder llevar a cabo su proyecto de vida: Intenté hablar contigo, pero no me hiciste caso. He tenido que raptarte para que puedas conocerme a fondo. Estoy seguro de que entonces te enamorarás de mí como yo de ti. Tengo 23 años y 50000 pesetas, y estoy solo en el mundo. Intentaré ser un buen marido para ti, y un buen padre para tus hijos. Marina, como haría cualquier secuestrado, trata de zafarse, e incluso es capaz de herir a Ricky, de tratar de quitarle las llaves, de mentirle, todas ellas artimañas infructuosas, hasta que, sin saberlo, le da la vuelta a la tortilla sólo con el poder de la palabra. Marina le dice a Ricky que nunca le querrá, que nunca se podrá enamorar de él, y eso ahora convierte a Ricky en víctima, en atrapado, en dominado, y por tanto en quien tiene el control de la situación. Esa vulnerabilidad, unida por supuesto al síndrome de Estocolmo que debe padecer Marina acaban provocando que ella se preocupe por él, se acerque, lo mire con otros ojos, básicamente que se enamore, hasta el punto que presenciamos en este diálogo: -¿Si te dejo suelta te escaparás? -No lo sé, será mejor que me ates. Átame. La primera vez que vi Átame tenía quince años y me impactó mucho. El realismo y la tensión dramática de la escena de sexo de la película me marcó hasta tal punto que sólo he sido capaz de recordar las circunstancias que rodeaban la primera vez que la vi cuando he vuelto a contemplar esa escena. Algo parecido le sucede a Marina: no es capaz de recordar a Ricky hasta que no se acuesta de nuevo con él. Podría tirarme folios y folios escribiendo de la que para mí es la mejor interpretación que ha hecho Banderas en cine hasta la fecha, de lo kistch en Almodóvar, del cuadro del sagrado corazón, del geyperman submarinista, y de todos los fallos de la película, que, por supuesto, también los tiene. Sin embargo sólo mencionaré un detalle más que corresponde al final de la película, y que también va a coincidir con el final de este post: la utilización de Resistiré del Dúo Dinámico, que una vez más indica la importancia de la música, en este caso, cantada y diegética, en las películas del director manchego. Palabras para el blogcionario: hijo, síndrome, átame, fallo, kistch, cuadro. Referencias (TrackBacks)URL de trackback de esta historia http://insectopia.blogalia.com//trackbacks/44299
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